Tío Max, Hena, Max, Carol y Carla... No hay palabras que puedan consolar el dolor de haber perdido a una esposa, a una madre... a un ser humano tan increíblemente noble, sencilla y que radiaba amor por cada uno de ustedes. La muerte de mi tía Hena sorprendió de tal manera que todavía es casi imposible asimilar que ella no está acá entre nosotros. Sin embargo tío Max, Hena, Carol, Max y Carla, queda la satisfacción de saber que ella compartió su vida con el mejor esposo que Dios le pudo haber dado por 55 años, que vio crecer a cada uno de sus hijos, que se casaron, y le dieron seis maravillosos nietos que la adoraban. Los momentos de felicidad que compartimos en familia por siempre quedarán en nuestros corazones; se que desde el cielo ella ya goza de paz y descansa. Deseándoles mucha fortaleza para enfrentar este dolor pero no olviden de sentirse orgullosos de todo el amor y cariño que ustedes le dieron hasta su último suspiro. Los quiero siempre y a mi tía Hena... un beso hasta el cielo.