Nora Peralta
Querida Vicky,
decir que la voy a extrañar se queda corto.
Tengo muchísimas memorias preciosas con usted y, si me tocara escoger solo una, simplemente no podría. Le agradezco profundamente cuando cuidaba a mis hijos, sus consejos y su cariño. Usted siempre fue una mujer llena de vida, tan bella, tan delicada, amorosa y alegre. Los momentos compartidos con usted, las risas y las noches en que se iba conmigo a mi casa a tomarnos unos tragos, vivirán para siempre en mi corazón.
Voy a extrañar su picadillo, sus tamales. Voy a extrañarla muchísimo.
La demencia es una enfermedad cruel que nos va robando a las personas como eran. Fue muy doloroso visitar a mi querida amiga Priscila y ver cómo usted se fue deteriorando poco a poco por causa de esa enfermedad. De alguna manera, el duelo comenzó desde entonces, desde el momento en que esa enfermedad empezó a alejarnos de usted. Aun así, el vacío y el dolor que deja su partida son profundos.
Hoy me consuela saber que usted ya está completa otra vez. La imagino en el cielo bailando, gozando, maquillándose y poniéndose todas sus pulseras. La persona de estos últimos meses ya no era la que siempre recordaremos, pero esa mujer maravillosa vive para siempre en nuestros recuerdos y en nuestros corazones.
Mi abrazo más fuerte y lleno de amor para Priscila y toda su familia.
Descanse en paz, querida Vicky.


