A mi tan apreciado Paul, en la hora tan triste de tu despedida, despues que el Todopoderoso nos dió la gracia de conocernos hace casi 60 anios, y colocaste en mi una posición de alta responsabilidad en tu compania de checkers con hogar en St. Louis. Era tan grande la confianza que tuviste en mi persona, que cuando Maddy y tu se ausentaron hacia Europa, me dejaste al cargo de tu residencia en Maracay, y al cuidado de tus 2 maravillosos chicos, por casi 2-3- semanas. Recuerdo haber ido con ellos al circo en Caracas un fin de semana. Me recuerdo de Ian, de 2 anios y flaquito sin ganas de comer, lo que me causó preocupación. A lo que respondía Derek muy atento : No, Peter, no te preocupes, que Ian come cuando tiene hambre.
Pasaron las décadas y nuestras vidas tomaron rumbos diferentes. El destino nos tomó por el brazo, y renovamos contacto cuando tu y Maddy nos visitaron en Garmisch, unos 45 anios despues, y Uds eran unos excelentes anfitriones en Miami en tu casa y en el 95 aniversario de mi madre en el Hyatt, en Lauderdale.
No lloremos este momento de despeddida, sino alegrémonos de habernos conocido, y mantengamos el recuerdo en el corazón.#
ADIOS AMIGO